miércoles, 5 de diciembre de 2007

Nacido y criado

-Hola.

-Hola, soy yo -y fue casi un susurro.

-Ah, hola gordo, ¿cómo va la reunión? -y me sonreí; ella del otro lado también había, inútilmente, bajado la voz.

-Bien. Te hago cortito porque Esteban justo bajó a hacer un mate, estamos en un break... - e hice una pausa que fue corta, pero larga porque quería decirle lo que le iba a decir, -... Gordi, andá buscándote un traslado en el laburo porque nos vamos para Buenos Aires.

Y hubo otra pausa, también corta y larga, pero esta vez porque yo quería saber su reacción.

-Ay, gordo... ay gordo, qué alegría... -A unas pocas cuadras, en nuestra casa, del otro lado de la línea, Ana estaba llorando. Ella volvía a su Buenos Aires querido. Yo me iba de Comodoro para siempre.

Soy José Luis, tengo 40 años, divorciado, tengo cuatro hijos, tres de mi sangre y una del corazón, carne de Ana. Viví hasta cumplir estos 40 años en Comodoro Rivadavia, y soy "nyc", nacido y criado, como decimos los que vivimos en lugares en donde eso es importante, en donde quiere decir algo, en donde es una declaración de arraigo o tal vez de fidelidad.

Nacido y criado. En realidad no es técnicamente cierto, la verdad es que los papeles dicen que me hice el primogénito de Mabel y Manuel Luis en Bahía Blanca, en la Maternidad del Sur, un 19 de Marzo del año 1967. Me engendraron y me gestaron y -después de unos días de vivito y llorando- me criaron, todo en Comodoro, pero para nacer, lo que se dice nacer, me llevaron a Bahía. Y era lógico, mi madre tenía toda su familia allá, su gineco de confianza (siempre dijo gineco, como si cinco sílabas le fueran demasiado para nombrar a un médico), la mejor clínica, qué sé yo, es verdad, todo entendible, pero lo cierto es que esa formalidad, ese detalle, esos pocos trazos en la segunda página del documento, me hicieron sentir siempre como robado de poder decir que era nyc sin pensar que era una mentira sutil (cuando en realidad era una verdad sutil).

Mis padres eran "vyq", que se vendría a pronunciar como el nombre de la birome. Venidos y quedados. Mi padre de La Plata, un tipo común, de barrio, peronista de los que estaba de chico en la calle recibiendo cuando pasaba la chata tirando muñecas para las nenas y pelotas Pulpo para los varones. Supe que había sido buen deportista, que practicó remo y paleta. Supe que fue en algún momento taxista, y después entró en YPF, en Destilería La Plata. Supe mucho después, de adolescente y por casualidad, que en algún momento se casó y tuvo hijos, hasta que su matrimonio descarriló y arregló las cosas drásticamente: se fue a Comodoro, puso 2000 km de distancia entre él y un pasado al que no volvió nunca más, como si no hubieran sido 2000 km de distancia, como si hubieran sido 2000 km de profundidad. Y en Comodoro, en el Comodoro del '65 creo, en un Comodoro que era no demasiado más que un pueblo grandote de calles de tierra, de viento, de frío, de barros gredosos que te chupaban el zapato cuando llovía, en ese Comodoro promisorio pero áspero que obligaba a la gente a juntarse para superarlo, fue que conoció a mi madre.

Mabel, mi madre, también vyq, hija de don Amadeo, un juez de Bahía Blanca, y de doña Angelita (y no era apodo, así con diminutivo era su nombre), una esposa de juez de Bahía Blanca. La mayor de cuatro, fue criada en el seno de una familia acomodada y terrateniente; nutrida con la antigua patricia delicadeza del piano de conservatorio (recibida con medalla de oro a los 14), del italiano de la Dante Alighieri (egresada con certificado que decía "Alla migliore allieva dell anno xxxx"), su educación fue confiada a maestros que iban a su casa a enseñarle en un cuarto habilitado como aula, como correspondía a la gente acomodada de aquellas épocas quizás no tan pasadas. Como no pudo estudiar Arquitectura porque era en Buenos Aires o en La Plata y ni en sueños la dejarían ir sola -faltaba más-, estudió Matemática, Física y Cosmografía en la Universidad del Sur, a unas pocas y decentes cuadras de su casa. Para cuando se recibió, el carácter rígido y paterfamiliar de mi abuelo y el contestatario y rebelde de mi madre (botón de muestra: cuando a las hoy marmóreas 20:25 del 26 de Junio del '52 se avisó por radio que una joven de 33 años de nombre María Eva había "pasado a la inmortalidad" mi madre, en plena cena familiar, se levantó de su silla en señal de respeto; mi abuelo -gorila empedernido y por buenas razones- le dijo, repitió y vociferó que se sentara, ella nunca lo hizo) eran demasiado para un mismo techo, y demostraron más: ser demasiado para una misma ciudad, para una misma provincia, para una misma región. A sus 27 años, la señorita Mabel Salvatori decidió dejar de ser "la hija de Don Amadeo", renunció a unas cuantas comodidades, a otras tantas seguridades, y se fue a ser ella en Comodoro Rivadavia, en aquellos tiempos correspondiendo a una amplia área gris del sur profundo de la república denominado con el genérico título de "el culo del mundo", a cubrir una suplencia en el Colegio Perito Moreno y así hacer sus primeras armas en la educación. Nunca volvió a Bahía Blanca como no fuera para vacaciones. O para hacerme nacer, claro.

Manuel Luis un día vio a una chica que no había visto antes por ahí, evidentemente era nueva en Comodoro, imposible pasarla desapercibida: cualquier cosa nueva, cualquiera en el pueblo, era visible como un ojo flotando en la sopa. Petisa, bien hecha, arreglada, maquilladita, peinadita, ojos verdes, tez blanca, una caricia a la vista. El muy acosador la vio una o dos veces y empezó, no a seguirla, pero sí a conocerle sus tiempos, su rutina, sus regulares idas y venidas, empezó a esperarla cerca de sus horarios de entrada o de salida simplemente para mirarla, para verla caminar, desplazarse, para sentir ese inexplicable regocijo -que sólo se compara con la contemplación artística- que sentimos los hombres al observar a una hembra bien formada. Manuel Luis aceptó la invitación a la reunión porque la verdad que estaba -y peor, se sentía- solo; unos amigos lo querían sacar un poco del ensimismamiento y le dijeron que se acercara a tal hora en tal lugar. Y fue. Llegó con un paquete de comida de rotisería en una mano y unas botellas en la otra, y veinticinco años después todavía no se explicaba cómo se las había arreglado para que no se le reventara todo contra el piso al ver a esa piba petisa, bien hecha, arreglada, maquilladita, peinadita, ojos verdes, tez blanca, una caricia a la vista, sentada en uno de los sillones.

La dama y el vagabundo se hicieron pareja no sé cuánto -pero sí sé que poco- después. Y luego vine yo, y después un hermano, y tiempo más tarde otro. Y me crié en Comodoro como cualquier nyc hijo de vyq's, con tíos postizos amigos del alma de mis padres; sin saber de familiares sino en las vacaciones: primos, tíos, abuelos eran todos gente que veíamos una o a lo sumo dos veces por año; con mis abuelos que mandaban las esperadísimas encomiendas con regalos para los cumpleaños y tres bolsitas repletas con exactamente las mismas golosinas, una para cada hermano, para que nadie se peleara; con las esperas a la noche y cada tanto en la Unión Telefónica para que mi madre pudiera hablar con Bahía ya que era muy difícil conseguir línea y muy cara la llamada; con la localía -en fin- como vida, y la lejanía como marca.

De chico no me molestaba (de hecho, hasta me gustaba) decir que era de Bahía Blanca; después, desde la adolescencia en adelante, yo mismo ya me sentia hijo de Comodoro, tejido entre sus fibras que también me atravesaban. Un día -tendría yo unos 15 ó 16 años- un profesor de un lenguaje de programación conoció a mi madre y dijo "ah, usted es la madre de José Luis, y la vieja se emocionó: yo ya dejaba de ser "el hijo de Mabel y Manuel Luis", de ser en referencia a ellos, y empezaba a ser yo por mí mismo. Porque si hay algo que tienen las ciudades chicas es que uno es uno, no como en las grandes en donde uno es nadie. Con sus pros y sus contras, con sus ventajas e incomodidades, pero uno es uno. Ahora que releo esto que escribí, se me ocurre que una persona que siempre haya vivido en una gran ciudad no debe entender un carajo qué quiere decir que "uno es uno" (obvio que uno es uno, ¿qué vas a ser, Napoleón?, o si no: obvio que uno es uno, ¿qué vas a ser, dos?. No lo voy a explicar ahora, quedará para un desarrollo más extenso en alguna entrada del blog de más adelante.

Y terminé la secundaria, y empecé la universidad, y la dejé por pendejo y por gil, y después me casé (muy joven) y tuve a mis tres hijos, Santiago, Marina y Federico, trabajé como un burro como programador con clientes particulares y fue durísimo, y en el '94 entré a la empresa en la que estoy ahora que me permitió, con un buen sueldo fijo y seguro por mes (finalmente) terminar la casa que había empezado a construir. Hace unos seis años me separé y luego de una experiencia fallida y de otra en la que fui un turro (de los peores, de los que no lo saben y se creen buena gente), conocí a Ana en un viaje de trabajo a Buenos Aires. Éramos, y somos, muy distintos, casi como el agua y el aceite, pero con necesidades en ese momento tan complementarias y mutuamente satisfechas que fuimos como dos piezas de un rompecabezas de millones, que mágicamente se habían encontrado. Fue un choque de trenes, en varios sentidos. En cuestión de semanas le había ofrecido que se vinieran, ella y Flor, a Comodoro, a compartir la vida conmigo. Y aceptó entre lágrimas de emoción. Y después de cuatro años en mi ciudad, salió el tema de trabajar en Buenos Aires, y yo quería. Y la mañana en que arreglé la propuesta la llamé y me dijo "Hola", y yo le dije "Hola, soy yo" (y fue casi un susurro)... y le conté.

26 comentarios:

rosa dijo...

Querido Pura Amenaza:Parte de esta historia me la habías contado,pero fué muy tocante leerla tan bien escrita...Por lo tanto,viene la pregunta:si podés decir tan bien las cosas-Y ESO HAY QUE ORGANIZARLO IN MENTE-por qué" no tenés tiempo para nada".?Me alegro si te serví de disparador ,relativo,por supuesto!
Por qué no me mandás fotos de tus críos de la carne y del alma,recuerdo la belleza de Ana-así se llamaba no?Besos,Rosa

vatenberg dijo...

Hola José Luis, seguramente me recordarás, soy Diego Vatenberg, el hijo mayor de Rosa Revsin, y quería contarte que lei el relato de tu vida y te felicito, tenes una muy buena capacidad para escribir, el texto transmite mucha calidez y mucho sentimiento. Por si me querés escribir, te envio mi mail, es diegovate2003@yahoo.com.ar, o en su defecto, diegovat@hotmail.com. Te mando un abrazo.

José Luis dijo...

Rosa: Muchas gracias por tu primer comentario en este espacio mío al que, insisto, le tenía ganas hace rato pero tengo poco tiempo para dedicarle... con decirte que la mayor parte de esta entrada la escribí en Comodoro -fui para una expo- en dos cenas, morfándome una pizza con abundante cerveza en la barra de Costa Rica, que es una pizzería-restó de Rada Tilly. De vuelta gracas por darte una vuelta por acá, y ya te mandaré fotos de los chicos y de Ana. :)

Diego: Claro que me acuerdo. ¿Cómo estás? Te agradezco la crítica. Hice este espacio como para hacer un poco de catarsis y -no sólo catalogar, lo que ya es interesante- sino más bien poner en palabras las cosas que voy viendo que se me hacen ajenas (o confusas, o sorprendentes, o indignantes, o estimulantes, o ...), para obligarme a llevarlas al plano conciente y pensar cómo me manejo con cada una, qué me produce cada una.

Luz dijo...

Bueno,Bienvenido al mundo Blogger!!
A ver si subís el contador ;)
Un beso grande, mucha merd, y ¿querés que te agrege a la lista de links?

José Luis dijo...

Luz, gracias por la bienvenida y por la pista de lo del contador (todavía no lo probé). Y honrado de que me agregues a tu lista de links.

esteban dijo...

Hola, bienvenido a blogolandia. Muy bien contada tu historia. Te enganche porque hiciste un comentario sobre un comentario mío en el Blog de Alejandro Rozitchner. Asi son las cosas en el mundo virtual: nadie se conoce personalmente pero se escriben, se citan y se leen en los blogs. El mio es monologia.blogspot.com y puede que te interese visitarlo. Si no, no importa, nos seguirmos leyendo en el de Alejandro. Un abrazo

José Luis dijo...

Esteban, es cierto, a los que peinamos canas nos extraña un poco esto de no conocerse personalmente pero estar en contacto electrónico sin caras, sin gestos, sin feca, whisky o mate de por medio. Ni mejor ni peor, es una forma diferente de comunicarse.

Por lo de tu blog: sí, y no sólo pasé sino que me quedé a leer un rato. El post Que no nos corran más por izquierda me gustó mucho, redondito, lo marqué para reenviar a un amigo mío, "facho" como yo (por favor, nótese el sarcasmo del entrecomillado).

Otro día explicame, o posteá en tu blog, cómo hiciste para pasar de progre a liberal evangelizador. Recorriste un camino muy raro, por ahí contando cómo lo transitaste, hagas que otros "progres" lo recorran.

esteban dijo...

Me parece muy buena tu sugerencia. Algo tengo escrito, pero lo voy a rearmar y postearlo en el blog. Veremos qué pasa...Un saludo

Fede dijo...

Hola José Luis, entré acá a partir del comentario que dejaste en mi blog (contestándole a otro amigo). Me pareció muy amena tu "historia de vida", ya tendremos tiempo o espacio para discutir otros temas en donde da la impresión que estamos parados en veredas opuestas. Un saludo.

P_R dijo...

wowww qué personal y qué bien escrito. Ojalá vuelvas a escribir porque lo haces muy bien

José Luis dijo...

P_R, gracias. Dejé de escribir un tiempo porque me robaron la cámara fotográfica. ¿Y qué tiene que ver? dirás vos. Tiene. Quería poner una foto mía en cada post y me cagaron la inspiración. Pero ya me compré otra y estoy volviendo...

Flor dijo...

Permiso. Ésto de entrar por casualidad y opinar me resulta tan extaño como tentador... Y bueno, yo también leí un comentario tuyo en el blog de Rozitchner y entré a chusmear el tuyo.
Me encantó tu historia, me dio muchas ganas de escribir sobre la mía.
Te felicito por tu poder de descripción y tu linda forma de escribir.
Saludos. Florencia

Occam dijo...

Ya lo han dicho todo los que me precedieron en los comentarios. Conmovedor realmente el homenaje que hacés a tus viejos. Eso por sí sólo demuestra la integridad de las personas.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Queridisimo primo: aún habiéndonos visto tan pocas veces en nuestra vida, sólo los veranos y alguna que otra fiesta, sabés o tal vez sabías, lo que te quise siempre. Nunca había leído nada tuyo, pero la verdad es que sos un master en eso también.Te quiero mucho, me enorgullese haberte conocido y haber podido tener charlas con vos alrededor de la piscina del abuelo.Un beso enorme
Paula

José Luis dijo...

¡Paula! ¡Qué sorpresa linda! Sabés bien (y yo también) que siempre fue mutuo y grande el cariño.

Cuántos recuerdos de mis vacaciones allá en Bahía... sabés que tengo en este momento flashes de la pileta del abuelo, de las fiestas de navidad y fin de año, de la barra de hielo en la bañadera con todas las botellas tapadas con una frazada, de una vez que nos hicimos los que peleábamos como perro y gato para escandalizar a unos viejos que pasaban por la vereda, el olor de la casa del abuelo, su 504 con palanca al volante y tapizado de cuero, el teléfono naranja para hablar con la casa de arriba de Guillermo y Pochi, la vez que encontré en una valija del garage billetes enormes del año 1912, los continuados en el cine de allá que pasaban dos películas, las tardes calurosísimas boludeando en tu casa, el living de la casa anterior de Marizú y Enrique, los almuerzos en esa casa en los que éramos 8 a la mesa y 4 zurdos, mi viejo haciendo de Papá Noel entregando los regalos del árbol con los cartelitos y el famoso "de Papi para Pupi" y "de Pupi para Papi", una vez que lo hicieron llorar a José porque le insistió todo el mundo que un jarrón azul era verde, la -para mí- misteriosa oficina del abuelo con su máquina de escribir antigua, su reloj enorme que no andaba, su escritorio con pisapapeles y la efigie de San Martín, la biblioteca infinita de La Ley, las puertas de los placares de la que había sido la habitación del tío Ricky con fotos recortadas de revistas de carreras de Le Mans y un desplegable exquisito de María Noel en blanco y negro, los perretes Ramón y Gastón, la casa de Monte con su exquisita decoración sesentosa, la juntada de almejas para que mi viejo las preparara a la noche con arroz, una vuelta en Buggy por las dunas, tu cortecito carré, Patricia y vos cantando en falsete nomeacuerdoqué, y mejor no sigo...

¿Cómo llegaste a este sitio? En mi perfil está mi correo electrónico, me encantaría que me escribas, que me mandes fotos de la family, los nenes, vos (que hace -mierda- algunos lustros que no te veo). Me he encontrado con Daniel un par de veces por laburo y siempre quedé en llamar y nunca lo hice. Será que hablar por fono no es suficiente, o que uno tiene un poco de cosa por encontrarse a uno mismo crecido mirándose en el otro que no veía hace como quince años.

Te mando un beso grande. Mandale un abrazo a Daniel y toda la tropa que no conozco (y espero que me soluciones con algunas fotos).

Anónimo dijo...

Hola Jo: en realidad la que te descubri fui yo, buscando algo sobre el abuelo Amadeo. Cuando leo el nombre de tu madre por supuesto que lo abri y me encontre con una hermosa historia. En otra oportunidad vi que le contestaste a Paula ¡¡¡Que hermosos recuerdos!!!. Tambien le preguntabas de donde te habia sacado, bueno ahora lo sabes, yo , de entrometida me encontre con esto, que me encanto. Te mando un beso enorme. Con todo mi amor, tu tia Marizú

Muñeco de Basural dijo...

Muy bueno, viejo, te dejo un abrazo. Estos relatos son ajenos, pero a la vez tan nuestros.

Saluti,
Muñeco

José Luis dijo...

Marizú, mirá cómo nos venimos a encontrar!, o cómo me venís a encontrar más bien. Y ninguna entrometida, el blog es público, me alegré mucho de encontrar tu comentario. Gracias.

José Luis dijo...

Muñeco, gracias por el comentario. Vi que tenés vos tu blog, ya me pasaré por ahí.
Un saludo,
JL

José Luis dijo...

Hacía un tiempo que no entraba por temas claros en mi último post. Respondo a los que me quedaron colgados de antes.

Fede: Gracias por el comentario. Y cuando quieras cambiamos opiniones. Es bueno discutir con alguien sin putearse, como es tan común en este ámbito.

Flor: Qué bueno si te sirvió de inspiración. ¿Y? ¿Al final lo escribiste?

Occam: Te agradezco el comentario, I'm not worthy, I'm not worthy. Tengo tu blog apuntado entre los que leo regularmente. Qué buen esfuerzo el tuyo, y qué útil para tantos. Lo mío son apenas relatos de cosas que me pasan o que observo.

estejulioesuno dijo...

hermosa biografía. Puede ser nada del otro mundo pero está tan bien contada que se vuelve hermosa.

José Luis dijo...

EsteJulioEsUno, muchas gracias. Efectivamente, no es nada del otro mundo, como la de casi cualquiera. Pero me gustó escribirla. Tampoco es una bio, es apenas un relato muy sucinto de un par de cosas que quería contar. Un saludo.

duquesa dijo...

me parece mal historia no me gusta tètrica vida de trenes y andenes amore que van y q vienen .Sos feliz?
dejaste tu flia y te llevaste una de andenes y trenes de afectos q van y vienen... es la vida q te alcanza??
por favorrrrrrrr!!!!

José Luis dijo...

Duquesa, tengo una vida como cualquiera otra. Qué se yo, no me parece tétrica.

De lo que pude entender de la gramática y ortografía que usaste, se te lee muy enojada con las cosas que escribí. Como sea, y lo digo en serio, me resulta grato que de alguna manera te haya movilizado.

Gracias por pasar y tomarte la molestia de dejar tu comentario.

Un saludo,
JL

Anónimo dijo...

¿No te dolió dejar tu vida y tu familia?
Pregunto porque en el texto pareces feliz dejando el lugar en que te criaste, no deja de parecerme extraño, incluso aseguras que no vas a volver, es como si huyeras de algo.

José Luis dijo...

Anónimo, sí duele, por la familia, no por la vida. En el texto no digo que estaba feliz por irme, digo solamente que quería. Y no fue una huida, no me fui para evitar algo, me fui para hacer algo.